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martes, 17 de marzo de 2026

INCAS (Propiedad Privada) versus MAPUCHES (Propiedad Comunitaria)

 Perú, Tacna, 17 marzo 2026.



«El pueblo mapuche no lucha por la propiedad de la tierra, sino por un modo de vida en la tierra»

Para los mapuches, la tierra (Ñuke Mapu) no es un bien de propiedad privada, sino un territorio sagrado y ancestral (Mapuche Wallontu Mapu) que es patrimonio de toda vida (itrofill mongen) y se concibe como un espacio comunitario de usufructo, interrelación y supervivencia, aunque la realidad actual presenta tensiones por la lucha por la restitución territorial frente a la privatización y usurpación, con familias mapuches buscando regularizar títulos individuales dentro de un marco de derechos colectivos y autonomía.

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Chile, país de 18 millones de habitantes, está compuesto por diez pueblos originarios reconocidos por la Ley Indígena 19.253 y de acuerdo con el censo del 2017, representan el 12,8% de la población. De ellos, el más numeroso es el mapuche, que suman alrededor de 1,745 millones de personas de las cuales más de la mitad viven el área metropolitana de Santiago. En su territorio ancestral, región de la Araucanía, 700 kilómetros al sur de capital chilena, tierra de mar, bosques, ríos, montañas, pumas y nieve, habitan algo más de 314 mil.

Es el lugar de origen del pueblo mapuche, que por casi 300 años resistieron al imperio español. Hoy esa región enfrenta serios problemas de orden público debido a que el Estado chileno, desde la consolidación de la República, en 1818, no ha respetado los derechos de ninguno de los pueblos indígenas. El territorio mapuche o Wallmapu -en lengua mapudungun- se extendía desde el océano Pacífico al Atlántico y fue “pacificado” por el ejército chileno entre los años 1860-1883, en una cruel guerra que dejó miles de muertos, incendiando sus casas y propiedades para luego confinarlos en reducciones, con economía de subsistencia, que obligó a gran parte a emigrar a las ciudades. Lo mismo ocurrió al otro lado de la cordillera de los Andes, en Argentina, en la llamada “guerra del Desierto”.

La “pacificación” significó la derrota militar del pueblo mapuche junto al término de la autonomía territorial de la que gozaban, el robo de sus tierras y ganado, junto a la estigmatización por parte de la élite política y económica chilena codiciosa de la riqueza agrícola. Los han acusado de flojera, pretendiéndolos avergonzar de su cultura, tradiciones y creencias. La penetración del llamado “progreso” y la llegada de miles de colonos chilenos y europeos -a quienes se regalaron tierras ajenas- principalmente alemanes, españoles, italianos, franceses suizos e ingleses, significó la apropiación de los mejores campos, la quema de bosques milenarios, la fundación de nuevas ciudades que facilitaron la profundización del proceso de aculturación a la que se habían resistido desde la llegada de los conquistadores españoles. Los mapuches perdieron cerca de un millón y medio de hectáreas en manos del nuevo Estado chileno, que luego fueron regaladas a los colonos.

El Estado chileno, desde la consolidación de la República, en 1818, no ha respetado los derechos de ninguno de los pueblos indígenas.

Los mapuches perdieron cerca de un millón y medio de hectáreas en manos del nuevo Estado chileno, que luego fueron regaladas a los colonos europeos.


«El pueblo mapuche no lucha por la propiedad de la tierra, sino por un modo de vida en la tierra»

Para los mapuches, la tierra (Ñuke Mapu) no es un bien de propiedad privada, sino un territorio sagrado y ancestral (Mapuche Wallontu Mapu) que es patrimonio de toda vida (itrofill mongen) y se concibe como un espacio comunitario de usufructo, interrelación y supervivencia, aunque la realidad actual presenta tensiones por la lucha por la restitución territorial frente a la privatización y usurpación, con familias mapuches buscando regularizar títulos individuales dentro de un marco de derechos colectivos y autonomía.

"La batalla más sangrienta de Sudamérica"

"Incas vs. Mapuches"
La historia de la Batalla del Maule es uno de los episodios más fascinantes y debatidos de la época precolombina. Según las crónicas, principalmente las de Inca Garcilaso de la Vega, efectivamente ocurrió un enfrentamiento masivo entre el Imperio Inca y los pueblos de la zona central de Chile (comúnmente llamados Promaucaes o "gente enemiga" por los incas, que formaban parte de los grupos Pikunches/Mapuches).
Lo que se sabe sobre este evento:
La Batalla del Maule (aprox. 1485)
El Sapa Inca Túpac Yupanqui envió una expedición de conquista hacia el sur bajo el mando del general Sinchiruca. Tras someter a varios pueblos del norte y centro de Chile, los incas llegaron a las orillas del río Maule, donde se toparon con una feroz resistencia.
1. Los Beligerantes
Imperio Inca: Se estima que el ejército contaba con unos 20,000 hombres, bien organizados, con armaduras de algodón y armas de bronce.
Pikunches / Promaucaes: Un ejército aliado de unos 18,000 a 20,000 guerreros. A diferencia de los incas, no tenían una estructura estatal, pero peleaban por la defensa directa de su territorio y libertad.
2. El Desarrollo del Combate
Según los relatos, la batalla fue extremadamente sangrienta y duró tres días consecutivos:
Día 1: Enfrentamiento directo sin que ninguno lograra romper las líneas del otro.
Día 2 y 3: La lucha continuó con la misma intensidad, dejando miles de bajas en ambos bandos.
Día 4: Ambos ejércitos se retiraron a sus respectivos campamentos, fortificándolos por temor a un ataque sorpresa. Ninguno salió a combatir.
3. El Resultado: ¿Quién venció?
Técnicamente, se considera un empate táctico o una victoria pírrica para ambos, pero tuvo consecuencias de victoria estratégica para los Mapuches:
Frenó la expansión: Los incas, viendo que el costo en vidas era altísimo y que los guerreros del sur no estaban dispuestos a someterse, decidieron establecer la frontera oficial del Imperio en el río Maule (algunos historiadores la sitúan un poco más al norte, en el río Maipo o Cachapoal).
Independencia Mapuche: El territorio al sur del Maule permaneció libre de la administración incaica, conservando su estructura social y cultural.
La importancia histórica:
Aunque los incas no fueron "aniquilados", la resistencia de los Pikunches demostró que el poderío del Tahuantinsuyo tenía un límite físico y militar en el sur. Esta "derrota" en su intención expansionista marcó la pauta para lo que siglos más tarde encontrarían los españoles: un pueblo que prefería la guerra antes que el vasallaje.
El Debate Histórico:
Muchos historiadores modernos debaten la magnitud de la batalla. Algunos sugieren que no fue un solo gran enfrentamiento, sino una serie de escaramuzas que convencieron a los Incas de que el costo humano de conquistar el sur (un territorio boscoso y difícil) no valía la pena en comparación con los recursos que podían obtener.
Lo cierto es que esta batalla es el primer registro histórico de la indomabilidad del pueblo Mapuche, una característica que siglos más tarde pondría en jaque a la Corona Española durante la Guerra de Arauco.
La batalla más sangrienta de Sudamérica Este video ofrece una visión rápida de un minuto sobre cómo la resistencia mapuche logró frenar el avance del Imperio Inca en el sur.


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Fuentes: Rebelión

Moira Millán, referente de la comunidad Pillán Mahuiza, de Chubut (Puelmapu) es sin duda uno de los rostros más conocidos a nivel internacional de la comunidad mapuche. Huyendo de las amenazas en su contra, el mes pasado recorrió Europa para informar sobre el pueblo mapuche y su resistencia. Aprovechamos su presencia en Bilbao, en Ekoetxea, […]

Moira Millán, referente de la comunidad Pillán Mahuiza, de Chubut (Puelmapu) es sin duda uno de los rostros más conocidos a nivel internacional de la comunidad mapuche. Huyendo de las amenazas en su contra, el mes pasado recorrió Europa para informar sobre el pueblo mapuche y su resistencia. Aprovechamos su presencia en Bilbao, en Ekoetxea, para conversar con ella.

¿Podrías explicar en pocas palabras cuál es la situación actual de la nación mapuche? 

-El territorio mapuche se denomina Wallmapu. El lado oeste, bajo administración chilena, es el Gulumapu; y el que se encuentra bajo administración argentina, el este, es el Puelmapu. En conjunto, serán poco más de 4 millones de mapuches los que pueblan estos territorios. Quizás sean más, pero hablamos de gente que se autodefine como mapuche: en la provincia de Chubut, de donde yo vengo, el último censo arrojó un 60 por ciento de autoafirmación identitaria mapuche.

El Wallmapu va del centro-sur de la provincia de Buenos Aires, sur de Mendoza, sur de Santa Fe hasta la provincia de Santa Cruz: a cuenta de la represión, nos dispersamos hasta allá. Este territorio estructura el 60 por ciento de la economía argentina y chilena. Allí hay gas, petróleo, minerales y, algo muy importante, hay agua. El agua hace de Wallmapu un territorio especialmente estratégico.

La situación es muy grave porque, además de la presencia de trasnacionales -la mayoría de origen europeo- expoliando el territorio, también existe, a partir de los latifundios, la conformación de una suerte de nuevos estados feudales posmodernos. Son multimillonarios, terratenientes, que compran muchísimas hectáreas -como (Luciano) Benetton, que tiene 1,9 millones de hectáreas-, y financian la represión. Tienen al Ejército y a la Gendarmería como serviles guardianes de sus posesiones. Tienen sus helipuertos y han cerrado infinidad de caminos. Lewis, ex dueño de la cadena Hard Rock Café, por ejemplo, alambró su estancia dejando aislado, dentro de sus tierras, el lago Escondido. No se puede acceder al mismo; hay que hacerlo a pie, y el camino, de 40 kilómetros, está cerrado.

Todo esto se está dando en una realidad donde las comunidades están dispersas físicamente. La Patagonia es inmensa. Hay media persona por kilómetro cuadrado, lo cual la convierte en un lugar idóneo para la formación de latifundios.

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Parece haber aumentado la represión en Puelmapu, y adoptado las mismas modalidades que se observan desde hace tiempo del lado oeste de la cordillera…

Las mineras y forestales que operaban en Gulumapu perciben que hay un entramado perjudicial para su anclaje en aquellas tierras: nuestro pueblo lleva a cabo acciones de autoprotección, de defensa del territorio, sabotajes. El incendio de camiones y maquinaria, golpes efectivos y certeros contra su capital, les preocupa muchísimo. Tienen que contratar seguridad privada para custodiar los camiones con los que depredan el bosque, y esto es un gasto adicional. En la medida que el escenario de la resistencia mapuche contra las trasnacionales se hace más complejo, se va encareciendo la producción. Así, deciden trasladarse a una zona con los mismos recursos, y ahí tienen Puelmapu. Y se van con garantías de que en su nueva ubicación no va a haber conflictos sociales.

En Puelmapu se logró articular con el pueblo argentino. La lucha contra la minería en Esquel (Chubut) logró frenar el avance de la minería en la cordillera, porque las comunidades mapuches articularon su lucha con otras organizaciones de base, con vecinos autoconvocados, especialmente. A partir de esta resistencia crecieron las asambleas de ciudadanía autoconvocada, centradas en la problemática ambiental, en todo el Estado argentino. Esto preocupa a las trasnacionales y al gobierno.

En Puelmapu el pueblo mapuche tiene una herramienta legal que el resto del pueblo argentino no tiene: el convenio 169 de la Oit y el artículo 75 de la Constitución argentina. Gracias a estos dos soportes legales se han presentado muchos amparos para detener el avance minero, las represas, el fracking. Así, la «corporocracia» necesita que el Estado argentino levante, anule esas garantías legales. Y para ello necesita crear un escenario favorable que justifique la aplicación de la nueva ley antiterrorista; necesita convencer a la población de que somos terroristas. Por eso crean un enemigo interno, que es el pueblo mapuche. Se valen de los hermanos (Jones Huala)  que recuperan legítimamente tierras usurpadas por Benetton: los hostigan y reprimen ante la indiferencia social y el tremendo racismo que existe en Argentina. Argentina es la Europa sudamericana, es la blanca de Indoamérica que no quiere asumir la cantidad de pueblos que la conforman: Argentina invadió el territorio de más de 40 naciones originarias; en la actualidad existen 36. Así que el Estado argentino lanza una campaña mediática de demonización del pueblo mapuche.

En la provincia de Chubut hay 145 mapuches desaparecidos. Santiago Maldonado no fue el primero. Uno de los casos más emblemáticos que hemos denunciado es el de Luciano González. Desapareció el 8 de marzo de 2009, durante un muy violento operativo de allanamiento. Venía de una comunidad muy pobre, fue torturado y asesinado. Nadie marchó por él.

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